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Cuando Goliat llega a la ciudad: ¿crea un ecosistema o simplemente reorganiza el que ya existe?

César Daniel Cruz Bartoluchi
5 oct
8 min de lectura

Cuando una ciudad logra atraer una gran planta industrial, la conversación entre la población suele comenzar con cifras: ¿cuántos empleos va a crear? Es comprensible. Una inversión de cientos de millones de dólares, acompañada por nuevos activos productivos, infraestructura y miles de trabajadores, genera expectativas alrededor de proveedores, parques industriales, vivienda, logística, servicios y consumo. Pero quizá la pregunta comienza después. ¿Qué sucede con las empresas que ya estaban ahí? ¿Nacen nuevos proveedores? ¿Crecen las compañías locales? ¿Llegan empresas de otras regiones? ¿Se crea verdaderamente un nuevo clúster industrial o la llegada de una gran corporación simplemente reorganiza la actividad económica que ya existía?

Un paper recientemente publicado en el Journal of Urban Economics, de Rahul R. Gupta, aborda precisamente esa pregunta. Su título es particularmente sugerente: Does Goliath help David? Anchor firms and startup clusters. La investigación estudia si la llegada de grandes empresas —los llamados Million Dollar Plants— termina ayudando a construir ecosistemas productivos alrededor de ellas.

1. Dos inversiones similares, dos historias distintas

El paper comienza con un caso que ilustra muy bien el problema. En 2003, Toyota anunció la construcción de una planta para producir camionetas en San Antonio, Texas, después de competir con distintas localidades de Alabama, Arkansas, Mississippi y Tennessee. La inversión contemplaba más de 2,000 empleos y estuvo acompañada por aproximadamente 200 millones de dólares en incentivos públicos. Lo interesante ocurrió después. Tras el anuncio de Toyota, San Antonio recibió 23 fabricantes y proveedores adicionales relacionados con la industria automotriz. Entre ellos aparecieron tanto compañías consolidadas como nuevas empresas que comenzaron a desarrollarse alrededor de la nueva cadena productiva. A primera vista, parece la historia ideal de una empresa ancla capaz de transformar una economía regional.

Pero no siempre sucede así. Electrolux realizó años después un proceso similar para instalar una planta en Memphis, Tennessee. También hubo incentivos significativos y expectativas de generar alrededor de 1,200 empleos directos. Sin embargo, el clúster esperado nunca terminó de consolidarse y, en 2019, Electrolux anunció el cierre de la planta. Estos dos casos resumen la pregunta central del paper: ¿cuándo una gran inversión realmente consigue generar desarrollo empresarial a su alrededor?

2. El valor del estudio: comparar al ganador con quien casi ganó

Existe un problema evidente para estudiar estos fenómenos. Las grandes compañías no seleccionan sus ubicaciones al azar. Eligen regiones con infraestructura, talento, logística, proveedores, acceso a mercados, disponibilidad de suelo, condiciones fiscales y numerosas características que también pueden explicar por qué esas regiones crecen más rápidamente. Gupta aprovecha una particularidad de los procesos de site selection: muchas empresas hacen público no solamente el lugar seleccionado, sino también las localidades finalistas. Esto permite comparar el condado que recibió la inversión con otros territorios que estuvieron a punto de recibir exactamente el mismo proyecto. El estudio utiliza finalmente 230 procesos donde la planta efectivamente fue construida y donde se conoce al menos una ubicación finalista alternativa; la muestra incluye 167 condados ganadores y 206 runner-ups. La estrategia econométrica utiliza un diseño de stacked difference-in-differences. En términos sencillos, el autor observa cómo evolucionan los ganadores y los finalistas antes y después del anuncio, haciendo que la comparación ocurra dentro del mismo concurso de localización. Esto hace bastante más convincente la interpretación causal que simplemente comparar una ciudad que recibió una planta contra cualquier otra ciudad del país.

3. Sí existe un “efecto Goliat”, pero hay que entender de dónde viene

Los resultados muestran que ganar una gran inversión sí tiene consecuencias importantes. Durante los primeros cuatro años posteriores al anuncio, el condado ganador genera aproximadamente 2,515 empleos netos adicionales en las industrias vinculadas a la cadena productiva de la empresa ancla. Entre los años cuatro y siete, el efecto continúa siendo positivo, aunque disminuye hasta aproximadamente 1,622 empleos. La composición de esos empleos resulta todavía más interesante. En los primeros años, las startups generan alrededor de 2,249 empleos, las empresas locales ya existentes aportan otros 468, y las compañías afiliadas al grupo corporativo de la empresa ancla aproximadamente 81. Al mismo tiempo, otros incumbentes presentan un efecto negativo de aproximadamente 283 empleos. Entre los años cuatro y siete, las startups todavía contribuyen con unos 1,694 empleos, los incumbentes locales con 670, las afiliadas con 249, mientras que otros incumbentes presentan un efecto de aproximadamente –991 empleos. Esto cambia la forma de interpretar el desarrollo económico. La llegada de una gran compañía no genera simplemente “más actividad”. Produce ganadores, nuevas empresas, expansiones y también desplazamientos. En otras palabras, la economía local no solamente crece: se reorganiza.

4. Las empresas locales pueden ser algunos de los principales beneficiarios

Uno de los resultados más relevantes para empresarios y directivos aparece en las industrias upstream: aquellas que potencialmente suministran insumos, componentes o servicios a la nueva empresa ancla. En ellas, las compañías que ya estaban presentes en la región tienen una capacidad importante para capturar la nueva demanda. Tiene sentido. Una empresa local consolidada ya cuenta con instalaciones, trabajadores, conocimiento del mercado, relaciones comerciales y cierta capacidad financiera. Cuando aparece un gran comprador, no necesariamente necesita inventar un negocio desde cero. Puede simplemente ampliar capacidad, mejorar procesos, certificarse o invertir para atender nuevos requerimientos.

Esto sugiere para cualquier empresa ubicada cerca de una nueva inversión industrial: la oportunidad no consiste únicamente en venderle directamente a la compañía ancla. También puede aparecer en los proveedores de sus proveedores, en la logística, construcción, mantenimiento, ingeniería, transporte, financiamiento, servicios profesionales o en otras actividades que empiezan a crecer conforme se expande la cadena de valor.

5. Más startups no necesariamente significa mejores startups

Éste es probablemente el resultado que más cuestiona algunas narrativas tradicionales sobre desarrollo económico. La llegada de una gran empresa efectivamente genera más startups relacionadas con su cadena productiva. A primera vista parecería confirmar la idea de que una empresa ancla crea automáticamente un nuevo ecosistema emprendedor. Sin embargo, cuando el autor sigue a esas compañías durante sus primeros años de vida encuentra algo más complejo. Las startups que nacen después del anuncio tienden a ser más pequeñas y a crecer más lentamente que empresas comparables nacidas en los condados finalistas que no recibieron la planta. En las industrias proveedoras, algunas cohortes posteriores al anuncio presentan trayectorias de crecimiento persistentemente inferiores a las de sus contrapartes. La interpretación es importante: Goliat sí genera oportunidades para nuevos David, pero muchas veces se trata de empresas pequeñas, especializadas y diseñadas alrededor de necesidades específicas de la nueva cadena productiva. Eso puede ser un excelente negocio, pero no necesariamente equivale a crear compañías altamente escalables, diversificadas o independientes de un cliente dominante.

6. Para un CFO o un banco, crecimiento y concentración no son lo mismo

Desde la perspectiva financiera, este resultado tiene otra lectura. Una empresa puede crecer rápidamente porque consiguió convertirse en proveedor de una gran corporación. Sus ingresos aumentan, contrata trabajadores, compra maquinaria y comienza a requerir más capital de trabajo. Todo parecería indicar que el negocio mejoró. Pero ese crecimiento también puede traer nuevos riesgos. Si una parte elevada de las ventas depende de un cliente ancla, aumentan la concentración comercial y la vulnerabilidad frente a cambios de proveedor, negociaciones de precio, modificaciones tecnológicas o decisiones tomadas desde una matriz ubicada en otra región o país. Por eso, para un CFO, un banco o un inversionista, la pregunta no debería ser solamente cuánto creció la empresa. También debería preguntarse qué capacidades desarrolló gracias a ese crecimiento: si consiguió certificaciones, productividad, nuevos procesos, tecnología y relaciones comerciales que posteriormente pueda utilizar para diversificar clientes y mercados.

7. ¿De dónde salen los trabajadores que construyen estos nuevos clústeres?

Otra posibilidad sería imaginar que cuando llega una gran empresa también llegan sus empleados, sus antiguos colaboradores o emprendedores vinculados previamente a la compañía. De esa manera, la empresa ancla estaría prácticamente importando su propio ecosistema empresarial. Los resultados del paper no parecen respaldar esa historia. Las startups que aparecen en los condados ganadores emplean aproximadamente 9 a 10 puntos porcentuales más trabajadores inmigrantes que startups comparables ubicadas en los condados finalistas. Al mismo tiempo, utilizan relativamente menos trabajadores estadounidenses que recientemente se desplazaron largas distancias. Las empresas locales, por su parte, profundizan todavía más su utilización del mercado laboral existente. Además, el estudio prácticamente no encuentra evidencia de que los nuevos negocios hayan sido construidos mediante trabajadores provenientes directamente de la red corporativa de la empresa ancla. Esto sugiere que los clústeres industriales no necesariamente se importan: una gran inversión activa y reorganiza capacidades que ya estaban presentes en el territorio.

8. El mapa también cuenta una historia

El mapa que acompaña este artículo corresponde a la Figura 3 del paper. El sombreado muestra cuántas veces cada condado apareció como finalista en alguno de los procesos de selección analizados, mientras que los símbolos rojos representan a los condados que efectivamente ganaron una o varias inversiones. La actividad aparece distribuida en buena parte de Estados Unidos, aunque existe una concentración importante en el Southeast y Midwest, algo consistente con el peso manufacturero de la muestra. También puede observarse que determinados territorios aparecen repetidamente como finalistas o ganadores, lo que sugiere la existencia de regiones que poseen características persistentemente atractivas para nuevas inversiones industriales. Es importante aclararlo al publicar la imagen: el mapa no representa el impacto económico encontrado por el estudio. Representa la geografía de los procesos de selección empresarial utilizados en el análisis. Pero precisamente por eso resulta interesante: muestra visualmente que la atracción de inversiones también constituye una competencia entre territorios.

9. ¿Qué cambia en la cadena de valor?

Cuando se anuncia una nueva planta, una reacción natural de los empresarios locales es preguntar: “¿cómo puedo venderle a esa empresa?”. Sin embargo, creo que el paper invita a formular una pregunta mejor: ¿qué parte de la cadena de valor va a cambiar como consecuencia de la llegada de esa empresa? Tal vez la oportunidad esté en venderle directamente. Pero también puede estar en construir una nave para uno de sus proveedores, financiar inventarios, desarrollar componentes, ofrecer mantenimiento especializado, capacitar trabajadores, proporcionar transporte o abastecer a otra compañía que será quien finalmente venda al nuevo jugador. Ésta es una distinción estratégica importante. El anuncio de una gran inversión no debería analizarse exclusivamente como la llegada de un nuevo cliente. Debería estudiarse como un shock de demanda y reorganización productiva capaz de modificar múltiples eslabones de una economía regional.

10. La política industrial también debería mirar más allá del anuncio inicial

Los resultados tampoco significan que atraer grandes inversiones sea una mala política. El estudio encuentra efectos persistentes y económicamente relevantes en industrias vinculadas directamente con la empresa ancla. Existen nuevas empresas, expansión de negocios existentes y creación de empleo. Pero sí cuestiona una narrativa demasiado sencilla: atraer una gran corporación no garantiza automáticamente la aparición de un ecosistema de startups innovadoras y de alto crecimiento. Parte importante del beneficio parece provenir de la capacidad de empresas locales previamente existentes para expandirse y de la creación de numerosos proveedores pequeños y especializados. Por eso, atraer a Goliat debería ser apenas la primera parte de una estrategia industrial. La segunda consiste en desarrollar proveedores: acceso al financiamiento, certificaciones, capacitación técnica, tecnología, infraestructura, productividad y, especialmente, capacidad para que las empresas que inicialmente crecieron alrededor del anchor firm puedan después diversificarse y competir en otros mercados.

11. ¿Qué podemos aprender para México?

Sería incorrecto trasladar directamente los coeficientes encontrados para Estados Unidos entre 1990 y 2015 al contexto mexicano. Los mercados laborales, instituciones, estructuras empresariales, sistemas de financiamiento y cadenas productivas son diferentes. Pero los mecanismos identificados por el paper son particularmente relevantes para una economía que hoy discute constantemente nearshoring, parques industriales, nuevas plantas y desarrollo de proveedores. En México seguimos evaluando muchas inversiones mediante tres cifras: monto anunciado, número de empleos y superficie industrial. Quizá deberíamos observar algo adicional: qué sucede cinco o diez años después con las empresas alrededor de esa planta.

¿Cuántos proveedores locales lograron crecer? ¿Qué porcentaje del valor agregado permaneció en la región? ¿Cuántas empresas consiguieron convertir un primer contrato con la compañía ancla en capacidades que posteriormente utilizaron para conquistar nuevos clientes? ¿Cuántas terminaron excesivamente dependientes de ella? Ésas me parecen métricas mucho más interesantes para evaluar el verdadero impacto de una inversión.

Discusión

Una gran empresa puede funcionar como catalizador económico. Puede crear demanda, ampliar mercados laborales y generar oportunidades donde antes no existían. Pero los resultados de Gupta sugieren que los efectos son bastante más heterogéneos de lo que normalmente transmiten los anuncios de inversión. Quizá la verdadera medida del éxito de una empresa ancla no debería ser únicamente cuántos empleos creó directamente. Debería incluir también cuántas empresas locales pudieron escalar, qué capacidades desarrollaron, cuánto del nuevo ecosistema consiguió sobrevivir independientemente y qué parte de la nueva actividad realmente aumentó la productividad del territorio. Porque al final, la pregunta no es solamente qué tan grande llegó Goliat. La pregunta interesante es cuántos David fueron capaces de crecer después de su llegada.

Referencia

Gupta, R. R. (2026). Does Goliath help David? Anchor firms and startup clusters. Journal of Urban Economics, 156, 103916. https://doi.org/10.1016/j.jue.2026.103916

 
 
 

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